deadazo
mayo 27, 2008Muerto sigo, buscando la lira que me saque del abismo. Lejanas se escuchan las palabras del comandante Ñerov, pero calan como picahielo de bajos instintos en cada esfínter. Cada día se aparece, por la ventana intermitente de los segundos, la esperanza de terminar el recorrido de lo debido, del mundo capitalista, del emprendedor empalado. Los cerebelos andan en disputa mortal, el mamífero hipotálamo se jacta de su imparcialidad bebiendo a estragos la hiel del día. Sigo, sigo, sigo soñando, no cabe duda, aunque las noches se pasan en negro, aún recuerdo lo que es eso. Vergüenza ya no tengo y grito con trompeta de tabaco que pronto, pronto, tiraré a la basura la comida privilegiada y me alimentaré de letras desquiciadas.

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