{ pepe }
agosto 14, 2007Había un campecinito
que tenía un machete de lo más bonito,
afilado, con trenzas de cuero y piedritas incrustadas
afilado, grande, brillante.
Era el encargado de cuidar las ovejas del pueblo
y de vez en cuando aparecía alguién en su caballo y le gritaba:
pepe, pepe, ahi viene un lobo, ¿que hacemos?
Y el pepe tranquilo le decía,
no te preocupés,
todo tiene solución,
aquí lo espero.
Y en efecto, llegaba el lobo voraz por las ovejas
y pepe desde una piedra salía veloz y de tres tajazos convertía el plateado en rojo.
Y otro día aparecía la vecina gritando:
pepe, pepe, ¡un lobo viene pa´ca!
Y el le decía:
todo bien, métase a la casa que no hay problema sin solución.
Y al llegar el otro lobo, pape caía de un árbol y de tres tajazos partía en tres al lobo
Y cuando llegaba el de la finca vecina gritando que venía un lobo,
le decía que no se preocupara, que el se encargaba
y cuando corrían los niños a decirle que habían visto un lobo
les decía que se escondieran, que el ahí lo esperaba.
Y el machete brillaba
y todo el mundo quería a pepe
y pepe cuidaba sin pesar ni dolor del rebaño del pueblo,
día tras día.
Pero un día
al pepe se le olvidó su machete
y se fué a cuidar sus ovejas
y mientras caminaba por el monte, vió a lo lejos que venía un lobo
y recordó su machete junto a la cama
y notó la falta de su funda en el cinturón.
Jaló las ovejas y empezó a gritar:
¡viene un lobo! ¡viene un lobo!
Y la vecina escuchó, pero pepé puede con él
y el de la finca escuchó, pero ese es trabajo del pepe
y los niños escucharon, y apalaudieron por pepe
y el pueblo entero escuchó y dejó a pepe encargarse del asunto.
Y allá está el pepe
bajo el lobo rápido y voraz,
muriendo a mordidas.
Ojalá que llueva café - Café tacuba

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