is anybody out there?
diciembre 28, 2008Había vuelto su rutina de desesperante mortandad. De nuevo su pecho se comprimía indistintamente al ver la vida viva y la muerte en vivo. Pensaba bajo el agua de la regadera, entre las sábanas de insomnio, entre las luces de la fiesta. Convencido de nunca lograr una respuesta seguía divagando en silencio, pensando tal vez si así fue la vida de algún filósofo cuyo nombre enseñen en la escuela. Creaba conclusiones, descargaba videos de una y otra teoría: big bang, teoría de cuerdas, relatividad... Buscaba comentarios y testimonios del cordón de plata, de la presencia dual de algún tibetano, de la inconsistencia del tiempo, de muertes clínicas revertidas. Le dio a la consciencia una fuente y razón netamente casual, un juego de la materia, lo único que sin razón alguna se atrevería a decir que existe. Y fue diluyéndose en su propia vida sin retorno que encontró a Dios en la vitrina de una tienda. Lo saludó y entabló una amable conversación en la que Él aseguraba que sí existía, que andaba cerca siempre, es más, que siempre estaba en todo lugar. Habló con Él hasta que la luz de los postes y carros reemplazara la del día. Habló con Él hasta que se dio cuenta que hablaba consigo mismo.

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