nochmal einmal
noviembre 25, 2008Ella podría decir que su sima estaba ardiendo, pero él no haría más que buscar un termómetro.
Quisiera sacudirse las hojas amarillentas de aquellos caballeros de armadura oxidada que tanto le han dificultado morir junto al río, comerse las migajas que dejaron los niños en el bosque y darle un bocado a esa barbacoa de bruja que tanto le hace salivar.
Desea disfrazarse de camello y engañar a Balthassar para que la monte, ser la sonrisa de Cheshire para jugar traslúcida bajo las faldas de Alicia. Añora el orgasmo de lágrimas, el dolor ceniciento del clítoris, el asomo de una lesión por sus arcadas.
Y sus dedos
Sus anhelos
Los roces
Sus fantasías
Los apretones
Los minutos
Las posiciones
Los comerciales
logran que llore, con una almohada atrapada entre las piernas, sin alcanzarlo.

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